La práctica de cualquier arte
marcial, ayuda al niño en su concentración, creando hábitos que le ayuden con sus
estudios; el respeto y la educación,
haciéndoles más comprensivos hacia sus semejantes,
creando actitudes positivas ante la sociedad; confianza y seguridad, haciéndoles sentir seguros de sus posibilidades ante
cualquier situación de su vida cotidiana y condición física, dando a su cuerpo la
flexibilidad y estímulos que mejoraran su estado físico, reflejos y motricidad que favorecen su
desarrollo.
Cuando un monitor dedica su tiempo a la enseñanza de este bonito arte, la mayor recompensa que
puede recibir de sus alumnos, es ver como poco a poco van
avanzando, mejorando, cumpliendo sus objetivos, … pero sobre todo ver que cada día disfrutan más con
lo que hacen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario